Por Nadin Argañaraz
Economista-director del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf)
Subir la carga impositiva y tratar de seguir cazando dentro del zoológico (jerga con la que los tributaristas explican las acciones que se adoptan sólo sobre contribuyentes inscriptos). Esa es una carrera que se viene corriendo, desde siempre, en la Argentina. En muchas jurisdicciones del país, la ecuación suele cerrarse con los contribuyentes del convenio multilateral (empresas cuyas sedes centrales están en otro distrito) que, ante el aumento de impuestos, trasladan esos mayores costos a precios.
Pero estas políticas no son sostenibles en el tiempo, ya que quitan competitividad para exportar y favorece, aún más, las importaciones. El producto local tiene un componente de arrastre respecto de otros. Es decir, que es poco explicable entender que uno de los peores impuestos que tiene el sistema tributario argentino siga subiendo. Por eso, vengo sosteniendo que el camino que hay que seguir es sentarnos a discutir entre todos (Nación, provincias y municipios) cuál debe ser la responsabilidad en el gasto y cómo se distribuirán los recursos. De lo contrario, todo lo que está sucediendo en las provincias seguirá pasando, más allá de que el rumbo económico esté bien o mal.
Los gobernadores deben evitar correr ese riesgo que medidas de este tipo terminen desincentivando la actividad económica formal. No se puede seguir con parches y más parches que tienen cada vez más costos económicos. (Especial para LA GACETA)